Arte prehistorico

EL ARTE PREHISTORICO

INTRODUCCIÓN

– Nos referimos a Arte Prehistórico, en lugar de a Arte Paleolítico, porque vamos a tratar también otras manifestaciones artísticas que han sido datadas en la Prehistoria, pero en tiempos postpaleolíticos, como el Arte Levantino y el Arte Esquemático (ver vídeo de introducción al Arte Prehistórico ).

1. EL ARTE PALEOLÍTICO

– Las primeras manifestaciones artísticas realizadas por el hombre aparecen durante el Paleolítico superior, llegando a formar importantes conjuntos, tanto rupestres como de arte mueble (ver vídeo de introducción al Arte Paleolítico ).

1.1. El Arte Rupestre Paleolítico

1.1.1. Localización

– El arte rupestre es el que encontramos sobre las paredes y techos de las cuevas y abrigos habitadas por el hombre paleolítico. El área de distribución del arte parietal se concentra en Francia y España, con muy pocas excepciones fuera de estos dos países.

1.1.2. Técnicas

– El grabado (fig. 1: Caballo grabado de Pair non Pair) y la pintura (fig. 2: Gran bóveda de Altamira), o la combinación de ambas técnicas, dominan en las representaciones artísticas del interior de las cuevas paleolíticas, aunque también encontramos el relieve (fig. 3: Bisontes de Tuc d’Audobert).      

– El método de representación más utilizado es la silueta, aunque los grabados están complementados con frecuencia con raspados o estriados para evidenciar los volúmenes, y en la pintura con un color o varios con el mismo fin: pinturas monocromas, y con el tiempo irán apareciendo las bicromías y las policromías. Asimismo, en muchas ocasiones se aprovechan fisuras y relieves de la roca para dar sensación de volumen y conseguir un mayor realismo en la representación, como ocurre por ejemplo en “La Capilla Sixtina” del arte paleolítico, la cueva de Altamira (figs. 4A, 4B y 4C: Gran bóveda, Bisonte y Cierva de Altamira).

1.1.3. Temas

A) Animales

 Los animales más representados son el caballo, el bisonte, la cabra, el toro, el reno y el ciervo (fig. 5: Gran sala de los toros de Lascaux); apareciendo de una forma más esporádica mamuts, osos, peces, pájaros, felinos, etc.

– La mayor importancia de las representaciones de animales, en comparación con otros temas del arte paleolítico, parece estar en relación con el hecho de que las sociedades paleolíticas basaban su vida en la caza de las especies que aparecen en los santuarios rupestres.

B) Figuras humanas o antropomorfas

– Las figuras humanas son de una gran variedad y van desde un realismo bastante detallado a un total esquematismo, aunque cuantitativamente son poco significativas si las comparamos con otros temas del arte rupestre paleolítico.

– Dentro de este apartado hay que añadir las figuras que llevan un disfraz o son una síntesis de rasgos humanos y animales, en relación clara con el posible carácter mágico-religioso de estos santuarios rupestres. En este caso se representaría al brujo o mago del clan danzando o hiriendo a las figuras animales, con el fin de facilitar su caza o reproducción (Chamán de Les Trois Frères).

C) Manos

– La representación de las manos  (fig. 6: Mano negativa de El Castillo), que pueden ser en negativo, cuando se realiza su silueta rodeándolas de color, o en positivo, cuando se realiza la impresión directa de la mano previamente coloreada, siendo esta técnica mucho menos empleada que la primera.

D) Signos

Los signos o ideomorfos (fig. 7: Tectiformes de Altamira), cuya complejidad es extrema, yendo desde sencillos puntos o bastoncillos aislados hasta formas muy complejas, en los que se han querido ver representaciones de cabañas, de trampas, de armas, etc., están presentes en la casi totalidad de los santuarios rupestres paleolíticos.

1.1.4. Interpretación

– Sobre este arte surgen diversas teorías interpretativas: como la magia propiciatoria para facilitar las capturas de los animales que cazaban, la de reproducción para aumentar la fertilidad de las manadas de las especies representadas, la del totemismo, etc.

– Todas ellas aceptadas en gran parte como componentes de una forma primitiva de religión relacionada con la magia, una vez rechazada la idea de “el arte por el arte”, con una finalidad puramente estética, o que fueran representaciones exclusivamente narrativas.

1.2. El Arte Mueble Paleolítico

– Su desarrollo es paralelo al del arte rupestre y sus representaciones obedecen a sus mismos criterios artísticos, siendo idénticas las técnicas, temas y evolución. La diferencia fundamental entre ambos es que el arte mueble está realizado sobre objetos que se pueden transportar.

– En el arte mobiliar se pueden distinguir dos aspectos: el carácter ornamental de su decoración cuando se realiza sobre útiles de tipo económico, como azagayas, arpones, bastones o propulsores (fig. 8: Bastón perforado grabado de Constanza, Alemania); y el carácter ritual cuando se encuentra en instrumentos litúrgicos o simples placas de hueso o piedra (fig. 9: Bisonte con la cabeza doblada de Tursac, en Dordogne).

– En relación con este último aspecto hay que destacar las esculturas femeninas llamadas “venus esteatopigias” (figs. 10 y 11: Venus de Lausell; y Venus de Willendorf), que constituyen uno de los fenómenos más notables del Paleolítico superior. Estas figuras son posiblemente representaciones de diosas o sacerdotisas relacionadas con el culto a la fertilidad, ya que su característica fundamental es el gran desarrollo con el que se representan los órganos relacionados con la reproducción.

2. EL ARTE RUPESTRE LEVANTINO

2.1. Localización y cronología

– El Arte Levantino se localiza en los abrigos de las serranías del sector oriental de la Península Ibérica, siempre al aire libre por tanto. Se trata de un arte sin paralelos y que indudablemente corresponde a un pueblo de cazadores que desarrollaba sus actividades cinegéticas en dicho marco geográfico.

– Es un arte postpaleolítico, por los restos asociados a él y las escenas representadas, lo que nos hace pensar que los inicios de su desarrollo se debieron producir durante el Epipaleolítico.

2.2. Técnica y temática

– El arte levantino está constituido casi en su totalidad por pinturas, a las que se suman unos pocos grabados, para cuya realización se usaron pigmentos minerales aplicados con finos pinceles. La técnica empleada casi siempre es la “tinta plana” en la que la silueta está totalmente recubierta de un color, generalmente el negro o el rojo.

– Las figuras son de tamaño pequeño y forman generalmente escenas o composiciones en movimiento, en las que la figura humana es el sujeto principal. Las escenas más representadas son las de caza (fig. 12: Cacería de ciervos del abrigo de La Valtorta), danza (fig. 13: Escena de danza del abrigo Cogull), guerra (fig. 14: Escena de guerra) y también las de tareas agrícolas y ganaderas (fig. 15: Recolección de la miel de la Cueva de la Araña), evidentemente éstas ya neolíticas o posteriores.

– Las figuras se representan siempre estilizadas, con vigor y movimiento sorprendentes; los hombres van armados con arcos y flechas, llevan gorros o penachos de plumas y otros adornos en el cuerpo y las rodillas, y con frecuencia aparecen vestidos; las mujeres llevan el pecho desnudo y visten faldas acampanadas. En las fases finales de la pintura levantina hay un ahorro del detalle que progresivamente da paso a la esquematización.

2.3. Interpretación

– Las escenas tenían un valor recordatorio o de exvoto y servían para narrar o conmemorar grandes cacerías colectivas y otros hechos de importancia para la tribu o grupo social, aunque no se puede descartar por completo el factor mágico-religioso.

3. EL ARTE ESQUEMÁTICO

– Superpuestas o en vecindad inmediata a las pinturas naturalistas se encuentran figuras de claro carácter esquemático, más modernas, ya de plena Edad de los Metales, que se extienden por la casi totalidad de la Península Ibérica.

– Las pinturas y grabados del arte esquemático contienen un amplio repertorio de figuras zoomorfas y antropomorfas convencionales, que se conocen como pictografías cuando llegan a un extremo grado de abstracción.

– La temática cinegética parece derivada de la del arte levantino y el resto de las figuras, ídolos, símbolos solares, “ojos de lechuza”, símbolos del agua, etc. (fig. 16: Pinturas esquemáticas de la cueva del Bacinete), con paralelos en decoraciones cerámicas y objetos de la Edad del Bronce, tendrían relación con ritos religiosos o sociales, de posible vinculación con el Mediterráneo Oriental.

4. LA ARQUITECTURA PREHISTÓRICA

– Durante cientos de miles de años el hombre fue un cazador nómada. La invención de la agricultura le obligó a sedentarizarse, surgiendo entonces las primeras viviendas.

– El culto neolítico a los muertos ha dejado huella en los más antiguos monumentos conservados, los megalitos. Los principales tipos son: el menhir, el más sencillo, simple pieza pétrea hincada verticalmente en el suelo con posible función ritual; cuando aparecen varios menhires colocados de forma ordenada reciben el nombre de alineamientos si están colocados en hilera (fig. 17: Alineamientos de Carnac), o cromlechs si se sitúan en círculo, como el de Stonehenge en Inglaterra (fig. 18), en ambos casos de difícil interpretación; el tipo más complejo es el dolmen, tumba colectiva construida con enormes bloques de piedra toscamente desbastados, que consta de una simple cámara (fig. 19: Dolmen). Los dólmenes pueden ser de cámara, de cámara con corredor (Dolmenes de corredor de Antequera o El Pozuelo), y cuando el dolmen es circular y esta cubierto con una falsa cúpula recibe el nombre de tholos, tholoi en plural, (Tholos de Antequera).

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