Arquitectura carolingia

Se llama carolingia a la época iniciada por el rey Carlomagno, que fue investido con la dignidad de Emperador de los romanos por el Papa León XIII en el año 800.

La arquitectura carolingia no constituye un estilo determinado sino un renacimiento o restauración de la arquitectura, al igual que otras artes, debida al empeño de Carlomagno por el fomento de la cultura cristiana. El emperador fijó su residencia en Aquisgrán (hoy, Alemania) proponiéndose convertirla en la cuarta Roma (la segunda había sido Bizancio y la tercera Rávena, en tiempo del emperador Honorio). Reunió a este fin arquitectos y sabios de todas clases y, entre ellos, a varios de los monjes irlandeses que tanto cultivaban las letras. Llamó a artistas de Rávena, de donde sacó también columnas y mármoles que, junto con despojos de otras construcciones del imperio, utilizó para sus obras.

Aunque algunos historiadores hayan visto en Carlomagno al restaurador de la arquitectura romana, lo cierto es que los artistas y los elementos por él reunidos en su corte, y las relaciones que mantenía con los emperadores de Oriente, llevaban gérmenes fecundos de bizantinismo que se desarrollaron en sus obras. Las principales entre ellas, que fueron su palacio y la basílica dedicada a la Virgen María, así lo acreditan de acuerdo con la Historia. Todavía se conserva la referida iglesia aunque añadida con otras construcciones y despojada de algunas preciosidades. En su planta octogonal interior, que al exterior se convierte en poligonal de dieciséis lados, y en su cúpula ochavada se advierte una copia de San Vital de Rávena, si bien los capiteles de sus columnas ostentan el tipo romano.

La iglesia de San Miguel de Fulda (Alemania), construida también bajo el imperio de Carlomagno, es un edificio rotondo y en él y en Germigny-des-Prés (Loiret) de planta cuadrada, con un ábside en herradura en cada uno de sus tres lados con su cúpula y sus arcos también en herradura, se manifiesta evidente el predomnio de la idea bizantina e incluso la huella del arte visigodo. Sin embargo, en otros lugares del imperio, y más todavía en Italia, se construyeron bajo la protección imperial basílicas de estilo latino.

La arquitectura teutona o de Alemania en este periodo hasta llegar al siglo XI, se confunde con el llamado estilo carolingio y consiste en alguna imitación de la iglesia de Aquisgrán. Pero la mayoría de las iglesias germánicas de la época son copias de las basílicas romanas

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